El pasado 27 de Marzo, en el emblemático Liceo Casino de Pontevedra, tuvo lugar un emotivo homenaje con motivo de la jubilación de nuestra querida compañera María Jesús Prieto Toranzo, tras una dilatada y ejemplar trayectoria al servicio de la Administración de Justicia.
El acto contó con la presencia de numerosas autoridades, entre ellas el Presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, el Secretario Coordinador Provincial, la Decana del Colegio de Abogados de Pontevedra, el Decano del Colegio de Procuradores, el Fiscal Jefe de la provincia, la Magistrado Decano de Pontevedra, el Vocal del CGPJ José Luis Costa Pillado, el Magistrado del Tribunal Supremo Manuel Almenar Belenguer, entre otras más autoridades.
Asimismo, el homenaje reunió a un gran número de compañeros Letrados de la Administración de Justicia, funcionarios y profesionales del ámbito jurídico, destacando especialmente el cariño de sus compañeras de la Audiencia, Pilar y Marina, reflejo del afecto que María Jesús ha sabido sembrar a lo largo de los años.
Natural de Zamora, tierra de la que siempre ha hecho gala con orgullo, María Jesús cursó sus estudios de Derecho en Salamanca, iniciando posteriormente su andadura profesional en Santoña. De allí pasó a Vigo y, finalmente, a la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Pontevedra, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera durante nada menos que 39 años, dejando una huella imborrable tanto en lo profesional como en lo humano. Recientemente, además, le ha sido concedida por el Ministro de Justicia la Cruz Distinguida de 1.ª Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort, en reconocimiento a su impecable trayectoria y a su firme compromiso con la Administración de Justicia.
A lo largo de su trayectoria, ha asumido importantes responsabilidades, entre las que cabe destacar su labor como Secretaria de la Junta Electoral Provincial de Pontevedra durante muchos años, así como su faceta docente en la UNED, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones.
Su compromiso con la profesión ha sido constante y ejemplar. María Jesús ha representado los intereses de todos los Letrados de la Administración de Justicia como vocal del Consejo del Secretariado, ha formado parte de la Junta Nacional del Colegio Nacional de Letrados de la Administración de Justicia y ha desempeñado el cargo de delegada territorial del Colegio en Galicia. Siempre implicada en la mejora del colectivo y en la defensa de nuestros derechos profesionales, ha sido una voz firme, respetada y constructiva.
Pero si algo define a María Jesús es, sin duda, su extraordinaria calidad humana. A lo largo de todos estos años ha sido mucho más que una magnífica profesional: ha sido ese apoyo constante al que acudir en los momentos de duda, esa compañera que siempre encontraba tiempo para escuchar, orientar y tender la mano sin reservas. Su cercanía, su trato afable y su capacidad para generar un ambiente de confianza y respeto han marcado profundamente a todos los que hemos tenido la suerte de compartir camino con ella.
Generosa en el conocimiento y en el tiempo, siempre dispuesta a ayudar sin esperar nada a cambio, María Jesús ha encarnado como pocos el verdadero espíritu de compañerismo. Su compromiso no se ha limitado al cumplimiento impecable de sus funciones, sino que ha ido mucho más allá, implicándose de forma sincera en el bienestar de quienes la rodeaban y en la mejora del entorno de trabajo.
Por todo ello, deja en todos nosotros no solo el recuerdo de una profesional íntegra, rigurosa y ejemplar, sino también el de una persona profundamente entrañable, de esas que permanecen en la memoria y en el afecto mucho después de haber compartido el día a día.
Desde el Colegio Nacional de Letrados de la Administración de Justicia queremos expresar nuestro más sincero y profundo agradecimiento a María Jesús por una trayectoria marcada por la dedicación, la entrega y un compromiso constante con la profesión que ha ido mucho más allá de lo exigible. Su implicación, tanto en el ejercicio diario de sus funciones como en la defensa y representación del colectivo, deja una huella que perdurará en el tiempo y que constituye un referente para todos nosotros.
Su legado permanecerá como ejemplo de vocación de servicio, de auténtico compañerismo y de búsqueda permanente de la excelencia, valores que han definido su forma de entender la profesión y que han contribuido a fortalecerla.
Querida María Jesús, el Colegio seguirá siendo siempre tu casa, el lugar al que perteneces y donde permanece el reconocimiento y el cariño de todos tus compañeros.
Te deseamos lo mejor en esta nueva etapa que ahora comienzas, con la certeza de que estará llena de nuevas satisfacciones y merecidos momentos de disfrute.
Gracias por tanto.


