
Diario de un Letrado en Estado de Alarma: 10 días de la reclusión domiciliaria
Décimo día de la reclusión domiciliaria, por la alarma del día catorce,víspera de los idus de marzo, sobre los que la historia ya nos advirtió, decretada por el gobierno de España, y que un día antes, yo decidí resistir con el Dúo Dinámico y Mónica Naranjo,desde casa, hasta que fuera imprescindible salir.
Hoy, como más de media España, debo entrar de guardia, como autoridad judicial del juzgado de guardia, de un partido judicial mediano, de pueblo, con hospital y una aproximada docena de residencias de ancianos, hoy de la tercera edad, y algunas más para personas con diversos trastornos.
No. No soy juez. No, no soy fiscal. Ellos tiene portátil, no tienen horario de trabajo y, pueden hacerlo casi todo, desde casa. Yo no. No me han ofrecido ese medio. Si; lo solicité, hace tiempo y, confío, que antes de la jubilación forzosa, dentro de catorce años, me llegará. Si, nuestra jubilación forzosa es a los 72 años.
Soy el gran desconocido para el ciudadano en general, para el pueblo llano o medio. El pueblo alto me ignora y tampoco quiere conocerme. Hace diez años me dieron el sesenta por ciento del trabajo del juzgado, y me bajaron un diez por ciento el sueldo, para celebrarlo. Lo cierto es que desde entonces, el pueblo alto, reconoce la deuda, ya histórica, pero de ahí no pasan. Y se da la paradoja de que a la personas que dirigimos, desde nuestros puestos de inicio, cobran en bruto, y en neto, más que nosotros.
Acertaste, soy el flamante director de las oficinas judiciales, soy el director técnico-procesal, soy el notario judicial, el banquero judicial y el ejecutor de todo. Y alguna cosa más. Antes me llamaban secretario judicial, con el título profesional de señoría, que ni la policía judicial conoce, y en cuyo temario aparezco como el subordinado del juez. ¡¡Que ignorancia!!
Ese soy yo, y hoy, tras muchos días, y varios meses, desde que la Organización Mundial de la Salud decretó la alerta sanitaria por un virus surgido varios meses antes, y ya en el año pasado, en una localidad de China, donde España tiene una fábrica de componentes para coches, y que para no indicar la procedencia de ese virus, se ha dado en llamar COVID-19.
Fdo. Antonio Jiménez Hurtado
Letrado de la Administración de Justicia